Es una de tantas tardes que pasas por la puerta (en realidad vas a otro lugar pero, si hace falta, haces 800 metros más, tan sólo, por provocar tal encuentro).
Hay días en los que una no encuentra nada (pocas veces pero las hay) y otros que lo encuentras todo. Como, por ejemplo, mis sandalias, que cuanto más veía ¡más me gustaban!. Al fin, ¡son mías! y todo lo demás fue amor a primera vista.
¡Disfrutad del Saturday night!






